¿Cómo se educa en el buen hábito de desayunar bien?
En la infancia y en la adolescencia –etapas de máximo crecimiento–, el desayuno juega un papel decisivo en el óptimo desarrollo. En los adultos permite mantener una dieta equilibrada y en las personas mayores, además de ser una comida apetecible y deseada, presenta la ventaja de incluir alimentos fáciles de conservar, preparar, masticar y digerir.
Estudios recientes realizados en España (Estudio EnKid 1998-2000;Serra y Aranceta, 2000) en 5000 niños y jóvenes de
Cuando un niño es el responsable de prepararse por si mismo el desayuno, la probabilidad de que no lo tome es mayor. No hay que olvidar que estos hábitos poco saludables instaurados en la infancia, serán posteriormente muy difíciles de corregir en el adulto. Se ha observado que durante los fines de semana o las vacaciones aumenta no sólo el tiempo dedicado al desayuno sino también el número de personas que lo comparten y su composición nutricional. Diversos estudios confirman que la omisión del desayuno, o el consumo de un desayuno nutricionalmente inadecuado puede contribuir a deficiencias en la dieta. Es importante variar los menús al igual que se hace en el almuerzo y en la cena. No es necesario desayunar siempre lo mismo. Es casi la única comida que nos permite comer “a la carta”, sólo hay que abrir la heladera y prepararse un desayuno “a la medida”. Hay un dicho conocido que dice que para comer bien se debe desayunar como un rey, almorzar como un príncipe, y cenar como un mendigo.
Los argentinos comemos exactamente al revés, desayunamos como mendigos, almorzamos más de la cuenta, y cenamos opíparamente. Con el agravante que cenamos tarde y nos acostamos enseguida. Esto último favorece el reflujo de la comida durante toda la noche. La consecuencia es la falta de apetito por la mañana y un desayuno pobre o ausente. Varíe diariamente los desayunos: evite la monotonía y disfrute con esta comida. El desayuno debe aportar la cuarta parte de las calorías diarias y es una buena ocasión para incluir alimentos que no deben faltar en la dieta. Desayunar es algo más que tomar un café, pues el café o las infusiones no aportan prácticamente ningún nutriente. El desayuno debe incluir alimentos de los cuatro grupos básicos: lácteos, cereales, frutas, azúcares.