Según varios estudios presentados en el marco del Congreso Europeo de Cardiología, la práctica regular de actividad física reduce a la mitad el riesgo de padecer un infarto de miocardio o un ictus (infarto cerebral). De hecho, “esta reducción se produce incluso en pacientes que ya han sufrido alguna enfermedad cardiovascular”, afirma Roberto Elosua, coordinador del Grupo de Investigación en Epidemiología y Genética Cardiovascular del Instituto Municipal de Investigación Médica de Barcelona.
Se conoce que la práctica de actividad física reduce el colesterol LDL (también conocido como colesterol ‘malo’) y aumenta, en cambio, el colesterol HDL; reduce la presión arterial y la frecuencia cardiaca y mejora la acción de la insulina, reduciendo el riesgo de presentar diabetes.
Durante el congreso, diferentes estudios han demostrado que el ejercicio, practicado de forma regular, aumenta la estabilidad eléctrica del corazón, reduciendo así el riesgo de padecer una arritmia cardíaca potencialmente maligna y mortal. Además, en el caso de que se produzca un infarto, éste será de menor magnitud en una persona que haga ejercicio que en quien no lo realice.
Aunque los expertos consideran imprescindible la práctica de ejercicio para mantener una buena salud cardiovascular, es tan importante practicarlo como saber con qué intensidad realizarlo. En general, se recomienda realizar una actividad física moderada, como caminar deprisa o bailar. .
Fuente: www.salut.org