¿Por qué un individuo manifiesta o no interés por las actividades físicas y deportivas?
Existen diferentes y poderosos motivos internos (motivación intrínseca) que llevan a las personas a practicar una actividad física o deportiva.
· Búsqueda de competencia con otros y de alcanzar el éxito, o para mejora personal,
· por el placer que siente al realizarla,
· para probarse a si mismo cuanto es capaz de hacer y lograr.
De haber una coincidencia entre la necesidad de la persona y el motivo o razón externa, sólo es cuestión de que los profesionales de la actividad física y del deporte, orienten a la persona de acuerdo a sus características físicas, biológicas, emocionales, sociales y cognitivas a elegir el tipo de actividad física, frecuencia e intensidad; junto con los objetivos que pretende alcanzar.
Cuando la persona siente que la iniciativa y la posible futura actividad está inducida o controlada por eventos, personas o presiones externas, automáticamente aumentan los sentimientos de dependencia respecto al medio circundante y dificulta la posibilidad de que pueda encontrar el sentido de esa propuesta dentro de su vida y sus beneficios. Ésta situación es vivida como ajena a su realidad.
Es importante tener en cuenta que, para que una persona al menos escuche la posibilidad de iniciar un deporte, el cual fue sugerido o motivado externamente, la sugerencia deberá realizarse teniendo en cuenta predominantemente su realidad interna, sus necesidades; o dicho de otra forma, cuál sería el sentido de realizar esa actividad y de incluirla en su vida.
De esta manera la persona ya no vería la propuesta como algo completamente ajeno a sí misma, y allanaría el camino a que encuentre la propia motivación interna, sintiendo que una parte de su persona se realiza al practicar el deporte.
Seguidamente, para que la actividad pueda ser sostenida debe, como ya se señaló, ser elegida de acuerdo a sus características (biológicas, emocionales, cognitivas y sociales), pero predominantemente al grado de satisfacción que pueda encontrar en su realización, más allá del objetivo por el cual fue propuesta. Pues es la satisfacción que dicha actividad pueda brindar, la que va a sostener el compromiso y la persistencia.
El entrenador la guiará en el establecimiento de objetivos realistas, le enseñará a elegir tareas con dificultad adecuada a su potencial y capacidad. Las metas deberán ser un reto factible de realizarse, según sus capacidades físicas, técnicas y psicológicas.
Es conveniente desde el principio más allá de las metas u objetivos finales, establecer metas intermedias o a mediano plazo las cuales son puentes para las metas a largo plazo y desarrollan el sentimiento de competencia a medida que las metas de corto y mediano plazo son alcanzadas.